miércoles, 5 de mayo de 2010

Dicen que la esperanza es verde.




El hombre sin ilusiones acudió al hospital, su último recurso, su última via de escape. Quería dejar de sufrir, de agonizar como el sediento que no encuentra agua, como el viajero sin camino que recorrer...Dejar de buscar aquello que tanto quiso y que el destino nunca le concedió.


Por eso depositó sus esperanzas en una caja de cristal. Decidió que ya había sufrido demasiado. Su vida se componia de retales de decepción, sueños rotos, sueños frágiles que se le escapaban de las manos.

Ilusiones perdidas.

"Solo quería encontrarlo: encontrar aquello que me hiciese feliz..
Maldito el día en el que me di cuenta que la vida no es más que un sin sentido de casualidades. Que nada esta escrito, a diferéncia de los cuentos. Que el destino no es más que una creación nuestra, surgida del deseo de la existencia de una norma que rija el Universo.
¡Tantas lágrimas derramadas en vano! Las heridas se abren, las cicatrices se estrían, crecen, y consumen todo el interior de mi ser.

Dicen que la esperanza es
verde...Pero, vaya donde vaya, sólo veo las abominables creaciones del hombre; un mundo gris, un mundo hecho sin vida.

¿Acaso cree que yo no preferiría que el mundo fuese predecible? Pero nada es seguro, nada esta por una razón, nada tiene sentido.
¿Y que mas da, entonces, si deseo extirpar de mi cuerpo el tumor que me atormenta?
Por todo eso le ruego que me extirpe las esperanzas, Doctor.

Y así estaré en consonancia con el mundo"

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