
Niebla en los ojos, seísmos, retumbar arrítmico.
El mundo se diluye, todo pierde su forma, nada es como fue, o quizá nunca existió nada de todo aquello. Y ahora que despierto me creo aún en un mundo de ilusiones y espejismos: todo aparece y desaparece. De repente, no hay suelo que me sostenga y me creo a punto de precipitarme a un vacío que todo lo envuelve. Sin embargo, la realidad vuelve a dibujarse: alguien crea y destruye a placer la dimensión donde mi mente se encuentra. Levanto los brazos al cielo y no-cielo. Suplico compasión a un ente inexistente. ¿Si deseo e imagino que es real, de alguna manera, no empieza a "ser"? ¡Ansío tanto estar en lo cierto...! De lo contrario, no hay esperanza para mi mundo de reflejos desvaídos.
¡Levanta tu voz! No permitas que mis palabras retumben ignoradas e inútiles, sin respuesta o mentira alguna como triste consuelo.
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