jueves, 15 de noviembre de 2012

Ser tímida

¡Oh! No hagas nada, así está bien. No sea que rompas expectativas de golpe. Encoje la espalda y dedícate a hacer ver que no sabes hablar. Quizás al final me olvide de ello, que no del miedo y el Paso, pero qué más da, la nada es bella, se contonea lascivamente, me mira y guiña un ojo. Anotaré ese pensamiento, así parece que haya algo de profundidad en mí. ¿Las estatuas juegan a las carreras? Mejor no anotarlo, que se pierdan tales tonterías, llamémoslas humo de cigarro o pity, que queda más universal, la vía láctea ha de comprender mis metáforas. Oh, cielos, ¿por qué carezco de habilidad para ésto? Sería tan fácil como sonreír de vez en cuando, esconder esta cara arrinconada, borde, pero no hay manera ni forma ni contorno. Se me olvida olvidar. La afasia sería una bendición, una excusa convincente. Me vienen a la cabeza palabras extranjeras, otra excusa más, otra pared tras la que ocultarse. No intentar es una posible vía, el ser sin estar es fantasmal. Parezco un muñeco. Parecer parecer, padecer la apariencia. Abandona la línea, mis alogismos van a acabar conmigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario