
Dormía y soñaba la vida de un sueño, hijo de la noche, donde todo y nada es posible;
hoy volaré y mañana seré un árbol de profundas raices, un pájaro escapando de su jaula o un gato oculto en una callejuela solitaria.
O quizás, no seré nada.
Sólo observaré...
En una habitación iluminada en sombras, sentado en una silla de madera, un hombre sin rostro fuma un cigarro, indiferente al lastimero llanto de infante que se oye entre las tinieblas. El humo del cigarro crea mariposas amarillas que se desvanecen en el aire cual sueño fugaz.
Lloro sin lágrimas la muerte prematura de mis hermanas, antes de abrir los ojos y despertar.
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