La carcoma avariciosa.
No me supliques más finales imposibles. Los días ya se esfumaron en aquella neblina oscura del teatro cerrado. La noche no desencadenó ningún nuevo amanecer de nuevos amaneceres. Si las verdades murieron en tarros de cristal, clasificados al fondo de un armario de la despensa, no hay verde que valga. Ni niña ni adulta. Tú saltaste el abismo.
Pequeña, me impides crecer. Créeme si te revelo que es eso lo que tanto ansío. Albergan esperanzas hasta los mutilados de encontrar el Todo. Yo, mientras, me entretengo desordenando el orden de las frases. Nomás se silencia lo pronunciado, ado, ado -eco-. Primero fue el final, después llegó la partícula de luz que se ensancha al Ojo. Intolerancia a lo blanco. Cuchillas en el estómago. ¿Así se siente una vida aquí dentro? Milenios de infortunio infértil alteran la percepción. Los gestos nunca estuvieron en el mismo sitio. ¿Cuando acabará esta locura despedazada?
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