En un susurro, que no suspiro; en un susurro desapareceré. Pero no debes llorar por mí. Simplemente yo no soy de este mundo ni de ningún otro. No tengo un saber volver, nadie me espera ni yo espero a un nadie que nunca vendrá. No hay dios en la tierra que debí habitar. Mi paso está torcido; no puedo seguir a la línea. En realidad, nunca quise seguirla. Debería dejar de llenar el vacío hablando de él, ¿verdad?
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