miércoles, 20 de febrero de 2013

Y aquel muchacho con los pantalones desgastados por el bordillo de tanta tierra recorrida; aquella sonrisa que tan bien escondia tras la boca torcida al muchacho cuando niño: ojos soñantes de mil noches en día. Y el gesto derramándose en lenta despedida del rostro.

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