Cae el vaso encima del mantel. Agua.
Olvida las olas del mar acunando el océano, olvida las montañas nevadas, la chimenea encendida con los restos del bosque consumiéndose. Olvida la lluvia y los charcos y las gotas resbalando. Olvida las caricias y la sonrisa que te observa atrás en la fotografía. Olvida la música y el baile a la luz de la luna, con el humo de los cigarros subiendo hasta el techo. Olvida el sabor del azúcar, y el de las mandarinas recién recolectadas. Olvida las mariposas blancas escapándose de entre las manos al igual que las promesas acompañadas de sollozos.
Olvídate de todo.
No tienes voz,
ni cuerpo,
ni perdón.
Solo el agua del vaso empapando el mantel.
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