viernes, 2 de septiembre de 2011

letargo



Me encuentro prisionera en esta habitación sin ventanas, desde tiempo atrás, sin conocer el motivo de mi encierro ni el nombre de aquel que cerró la puerta y escondió la llave.
El tiempo transcurre entre estas cuatro paredes, lo sé, pero no tengo la guia del sol y la luna como testigos de la realidad de este hecho. Aquí, en esta dimensión, todo se divide en antes y ahora.
Antes, gritaba para que alguien viniera a mi encuentro, golpeaba una y otra vez la puerta, hasta el agotamiento, hasta sangrar por los nudillos. Deseaba ser liberada de mi prisión, salir de la jaula y extender las alas cual pájaro.
Ahora, permanezco inmóvil en el rincón más apartado de la puerta, sin ver ni sentir, habiendo renunciado a la calidez para alejar el frío que roía mis huesos
Y ahora ya no soy, ya no estoy, ya no deseo salir. Sólo duermo e imagino que vivo.

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