Crecerán flores a mi alrededor, pisaré tierra fértil, viva. Sentiré su latido a través de mis pies descalzos, fundiéndome con el barro. Una suave llovizna empapará mi cuerpo, las gotas se me resbalarán de las manos, aunque intente con desesperación guardar algunas para días de puertas cerradas y cristales negros, para poder llorar en esos días; soy pobre de lágrimas, necesito la lluvia y lápices grises, solo grises. Agua y barro. Un arco iris aparecerá mágicamente, extendiéndose de lado a lado de mi jardín de flores silvestres y tierra viva. Y me hará guardiana, dueña de este lugar solo mío, hecho a mi medida, donde todo sea luz y colores, aromas frescos y caricias de pétalo.
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