No quedan palabras, ni latidos. No hay aire, no hay vida. No importa que no hayas cumplido promesas destinadas al fracaso. No importa. Mañana volverán las palabras, los latidos, el aire: mañana volveré a vivir. Siempre será mañana el día destinado a abrir los ojos. Cómo puedes intuir, permanezco a la espera de algo. Te contaré mi secreto: he de nacer. Dijeron que vendrían a buscarme, ¿sabes? Y yo espero, debo esperar, porque si vinieran y no estuviera se sentirían muy tristes.
Muchos pasan por aquí, pero todos marchan. Yo no. Yo espero a mañana. Sueño con la vida. ¡Qué trágica y bella la concibo!
No quedan palabras, ni latidos. No hay aire, no hay vida. Tampoco hay recuerdo. ¿Te he contado ya que espero a nacer? Vendrán, me lo prometieron. Sus promesas son fuertes, no como las tuyas. Pero no te preocupes, no puedo juzgarte, aún no existo. Mañana será el día.
¿Te gustan mis zapatos rojos? Los llevo puestos para estar preparada. Para que cuando vengan a buscarme quieran llevarme con ellos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario