lunes, 27 de febrero de 2012

¡Qué extraño! Aquí hay gente con grietas en la piel de la cara. Parece habérseles caído la expresión, ¿qué serán esas marcas oscuras de debajo los ojos?

Aquí las casas se observan las unas a las otras a través de las muchas ventanas de cristal sucio que dan al patio interior. Telas desteñidas desprenden olor a productos químicos de limpieza.
Aquí hay gritos, lloros y risas que son realmente gritos, lloros y risas. No existe el latente; todo es acción, todo es en el momento, en el presente: todo es teatro. Y el teatro no es mentira ni engaño; el teatro es ver, observar el despliegue de energía de la existencia humana concentrada en una cajita de cristal, pero el material no importa, bien puede tratarse de hormigón, madera o plástico; bien pueden ser cajas de cerilla, pisos apretujados al lado de más pisos, para no pasar frío, para ampararse y esconderse del cielo.

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